Buena noche conciudadanos.Con el permiso del amigo Mirko Lauer, reproduciré parte de su buen artículo titulado, “La política de la amenaza”:
"...Cada vez escuchamos más amenazas al sistema democrático y a la sociedad abierta. Una reciente es la del recién resilenciado Antauro Humana, quien afirma que sin retorno a la Constitución del 79 el país se volverá un polvorín. Otra es de Walter Aduviri, dedicado a decir que si no le hacen caso volverá a incendiar la pradera puneña.
No son las únicas. No pasa día sin que algún dirigente radical amenace con nuevas Baguas, y ahora nuevos Punos, si las cosas no se hacen como él reclama. Amenaza que también es utilizada por algunos empresarios dedicados a gritar lobo y anunciar apocalipsis sociales a la menor concesión populista. Ollanta Humala alguna vez fue uno de esos anuncios.
Todos son vaticinios extraños, puesto que nadie duda que tarde o temprano regresarán los conflictos hoy tácticamente suspendidos. Con ellos volverá la posibilidad de muertes, incendios de locales, paralizaciones, o saqueos. De modo que los discursos radicales no tienen mucho que pronosticar: varios de ellos se están manifestando en tiempo real.
En este momento es más o menos evidente que el radicalismo más drástico, el que quisiera traer abajo al Estado y aportar otro diseño social con nuevos jerarcas, opera oculto detrás de varias capas. Sin duda la más importante y eficaz es sumarse a reclamos específicos, razonables o no, de la población que el Estado no puede o no quiere atender.
Pero ese radicalismo drástico también es intensamente minoritario, y está obligado por tanto a operar en alianza con uno más moderado, dedicado sobre todo a defender apañar intereses económicos al margen de la ley, defender ideologías nacionales divergentes de las del Estado y en competencia con estas, y promover carreras políticas personales.
En el primer grupo hay, por ejemplo, cocaleros (el narcosenderoaprofujimontesinismo, esto lo agrego yo), contrabandistas e informales de todo tipo. En el segundo hay sectores como los ecologistas radicales o los autonomistas étnicos. En el tercero todos son individualidades y cada una baila con su pañuelo, entre la competencia electoral y la toma de la carretera...".
La opinión de Lauer, es acertada, pero personalmente pienso que detrás de todo lo dicho esta la narcocleptocracia que perdió las elecciones y aun no se resigna. Recordemos siempre que unidos lo podemos todo. Un abrazo.
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