miércoles, 17 de agosto de 2011

Los que apuestan por un fujimorismo sin fujimori y/o por un montesinismo sin montesinos siguen operando sigilosamente, habrá que desenmascararlos

Buena noche conciudadanos.Con el permiso del amigo Mirko Lauer, reproduciré parte de su buen artículo titulado, “La política de la amenaza”:
"...Cada vez escuchamos más amenazas al sistema democrático y a la sociedad abierta. Una reciente es la del recién resilenciado Antauro Humana, quien afirma que sin retorno a la Constitución del 79 el país se volverá un polvorín. Otra es de Walter Aduviri, dedicado a decir que si no le hacen caso volverá a incendiar la pradera puneña.

No son las únicas. No pasa día sin que algún dirigente radical amenace con nuevas Baguas, y ahora nuevos Punos, si las cosas no se hacen como él reclama. Amenaza que también es utilizada por algunos empresarios dedicados a gritar lobo y anunciar apocalipsis sociales a la menor concesión populista. Ollanta Humala alguna vez fue uno de esos anuncios.

Todos son vaticinios extraños, puesto que nadie duda que tarde o temprano regresarán los conflictos hoy tácticamente suspendidos. Con ellos volverá la posibilidad de muertes, incendios de locales, paralizaciones, o saqueos. De modo que los discursos radicales no tienen mucho que pronosticar: varios de ellos se están manifestando en tiempo real.

En este momento es más o menos evidente que el radicalismo más drástico, el que quisiera traer abajo al Estado y aportar otro diseño social con nuevos jerarcas, opera oculto detrás de varias capas. Sin duda la más importante y eficaz es sumarse a reclamos específicos, razonables o no, de la población que el Estado no puede o no quiere atender.

Pero ese radicalismo drástico también es intensamente minoritario, y está obligado por tanto a operar en alianza con uno más moderado, dedicado sobre todo a defender apañar intereses económicos al margen de la ley, defender ideologías nacionales divergentes de las del Estado y en competencia con estas, y promover carreras políticas personales.

En el primer grupo hay, por ejemplo, cocaleros (el narcosenderoaprofujimontesinismo, esto lo agrego yo), contrabandistas e informales de todo tipo. En el segundo hay sectores como los ecologistas radicales o los autonomistas étnicos. En el tercero todos son individualidades y cada una baila con su pañuelo, entre la competencia electoral y la toma de la carretera...".

La opinión de Lauer, es acertada, pero personalmente pienso que detrás de todo lo dicho esta la narcocleptocracia que perdió las elecciones y aun no se resigna. Recordemos siempre que unidos lo podemos todo. Un abrazo.

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